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06.01.2011 22:00:00
El Cine Moderno, por Guillermo Arribas

Comenzamos un nuevo año, un nuevo blog y una nueva sección.

La película escogida para la subida del telón es la que vosotros, amigos de Foro de CREADORES 2.0, habéis elegido como mejor película española de 2010.

Pero antes de entrar en materia, permitidme una breve presentación del que escribe y de la sección que nos ocupa. (...)


El Cine Moderno, por Guillermo Arribas. Ese soy yo (Guillermo, no el Cine Moderno), y aquí podéis ver algunas cosas sobre mí. Además, soy el coordinador de todos los asuntos de Internet relacionados con nuestra escuela, así que me encontraréis también por aquí, por acá e incluso por allá. Lo del Cine Moderno va por las pelis que se han hecho a partir de 1960. Sí, sí, 1960 es Cine Moderno. De hecho bastante más moderno que la mayor parte del que se hace hoy en día. Es más, hay quien dice que el cine moderno empieza y acaba en los 60. Otros se extienden un poco más, y lo llevan hasta casi finales de la siguiente década, los 70. Casi todo el mundo coincide en llamar a la época posterior a esas décadas, postmodernismo. Y al cine más "moderno" que se viene haciendo desde hace unos diez o quince años, los historiadores le ponen unos nombres tan raros y abordan la cuestión desde perspectivas tan diferentes que en fin... a veces cuesta seguirle la pista a los historiadores por más interesantes que sean sus tesis. En cualquier caso, ya nos detendremos más adelante a comentar todas estas palabrejas. Ahora la cuestión es que aquí se comentarán películas producidas a partir de 1960, que modernas o no, las llamaremos así para diferenciarlas del cine que se produce antes de esa fecha, al que llamamos Cine Clásico, y cuyas películas comentará mi compañero Álvaro en la sección que está encima de nosotros en el menú de la izquierda, o pinchando aquí.

Ya que la película que nos ocupa tiene un claro componente circense (no sólo temático), me lo voy a poner más difícil todavía. Aprovechando que acabamos de inaugurar nuestro canal de youtube, dónde se pueden ver las prácticas que realizan nuestros alumnos (mis chicos y chicas de los talleres de dirección, entre otros), voy a tratar de establecer algunos rasgos comunes o diferenciales entre las "preocupaciones" cinematográficas que como profesor detecto en éstos, con las del cine moderno en general y en concreto con las mostradas por Álex de la Iglesia en su película.

Allá vamos.

Estamos ante la historia de dos hombres-payaso. Uno el payaso triste, y el otro el payaso tonto. Un hombre es gordo y bonachón, y el otro fibroso y grosero. Los dos guardan en su interior un monstruo violento, que no queda claro si está producido en ambos casos  o sólo en el del primero, por la sangrienta y fraticida Historia de España, marcada por la Guerra Civil del 36. En medio de ellos, una mujer hermosa que no puede evitar sentirse atraída por las virtudes de ambos. Un argumento muy parecido al de otra película del mismo director y guionista, Muertos de Risa.

"Balada Triste..." es un film postmoderno. Lo es, entre otras cosas porque en determinados momentos recuerda y/u "homenajea" a películas y cineastas del pasado: Sergio Leone, Alfred Hitchcock y por supuesto, españoles como Fernando Fernán Gómez o el José María Forqué menos conocido (el más oscuro, el maestro del humor negro). Por ejemplo, el final en el Valle de los Caídos es toda una fiesta dedicada (como otros finales célebres de films de Álex de la Iglesia) al final de Con la muerte en los talones.

Hablando de los finales "Made in De la Iglesia", una buena descripción de la peli sería decir que toda ella es "como un final" de las anteriores pelis del cineasta vasco. Loco, exageradamente hiperbólico, barroco, desmadrado. Así es "Balada Triste..." desde el principio, al final del relato. La falta de conexión entre alguna de sus secuencias roza a veces lo absurdo, y esto se puede achacar a la estructura del guión (escrito por Álex de la Iglesia en solitario, esta vez sin su colaborador habitual Jorge Guerricaechevarría), a la falta de presupuesto del proyecto (o lo que es lo mismo, la falta de días de rodaje) o a un deliberado intento narrativo durante el montaje del film (que al parecer también tuvo que terminarse a matacaballo para llegar a tiempo al Festival de Venecia, donde a la postre se haría con dos importantes premios). Sea como fuere, no es precisamente el relato (el cuentecito, el "érase una vez un payaso...") lo más destacable de la película. Pero es que a veces (muchas veces) no es el relato lo que traspasa la barrera de la Historia del Cine. A veces (muchas veces) es la honestidad, la valentía, la visceralidad puesta en la creación de algunas imágenes; la que queda en la mente del espectador para siempre. Y eso está presente en muchos momentos de la película protagonizada por Carlos Areces. En nuestro twitter, dije hace poco que dentro de 40 años, encontrar en el youtube de turno algunas secuencias de "Balada Triste...", como en la que el propio Areces cae desnudo en un hoyo mientras escapa perseguido por la Guardia Civil, o en la que ejerce de perro de presa (literalmente hablando) en una cacería a la que asiste el mismísimo Franco; será como descubrir hoy, por primera vez, secuencias de El Extraño Viaje dirigida por Fernando Fernán Gómez y escrita por el no menos genial Pedro Beltrán; o de Miss Wilma, el fragmento dirigido por José María Forqué para la coproducción italo-franco-española Umorisimo in Nero en 1965. Será una sorpresa impactante, un choque  frontal con un cineasta disparatado pero lúcido al mismo tiempo, un encuentro con algo diferente a lo que solemos encontrarnos en las películas. Y eso, con el paso del tiempo, se agradece. Y mucho.

¿Que en el film hay secuencias incomprensiblemente mal rodadas? Pienso que sí. Recuerdo un diálogo. Un exterior-día en el circo en el que acaba de aterrizar el Payaso Triste interpretado por Areces. Hablan Manuel Tejada (director del circo) y Carolina Bang (la equilibrista y prota femenina de la peli). Si no recuerdo mal, podría ser la primera vez que ella muestra su fascinación por el payaso recién llegado. Me vienen a la memoria cinco planos de rodaje. Uno de ambos personajes, frontal, americano posiblemente, si no general. Un primer plano y su respectivo contraplano con escorzo del otro. Y un primer plano, casi primerísimo, de uno y de otro personaje. En unos veinte segundos de conversación (si son más, no lo son en mi recuerdo) utiliza todos en el montaje ¡Y varias veces! Puedo entender que se haya rodado así. Por las prisas. Para evitar complicaciones. Para cubrirse. Pero no entiendo que en el montaje no dejaran todo en un sólo plano (el americano, casi general) y pasar sólo al primer plano de ella en el momento cumbre, cuando descubrimos sus intenciones hacia el payaso triste. A mí particularmente, que aunque se pueda creer lo contrario, no suelo pensar estas cosas cuando disfruto de una peli, este tipo de montaje me saca de la historia (del cuentecito, digo). Y es curioso porque esto no es demasiado habitual en el director bilbaíno, pero sí en el cine de los últimos quince o veinte años, y por supuesto, y como es lógico en las intenciones de nuestros alumnos a la hora de afrontar sus prácticas. Muchos planos y muy cerrados, metidos en muy poco tiempo y con poca carga dramática. ¿Por qué ocurre esto? Pues creo que porque ésta, es sin duda la parte más difícl, pero a la vez más apasionante en el oficio de director de cine: ¿Qué quiero contar?¿Cual es el mejor plano para contar eso?¿Hasta dónde puedo exprimir un encuadre?¿Hasta dónde puedo complejizarlo? ¡En un plano pueden pasar tantas cosas! En mi opinión, en los últimos tiempos, hay demasiada prisa por pasar al siguiente plano y luego al siguiente del siguiente. Lo que no se puede negar es que ésto suele llevar más tiempo de rodaje y por tanto, encarecerlo. De ahí la importancia de una buena planificación y de un buen plan de rodaje.

¿Qué no es el mejor guión de la carrera de Álex de la Iglesia? No, no creo que lo sea.  En él abundan incoherencias narrativas y recursos facilones para subrayar asuntos importantes en el funcionamiento del film. Pero sin haberlo leído, me atrevería a decir que el relato (el cuentecito) es mejor sobre el papel que en el montaje definitivo. Posiblemente ahí los secundarios estén más desarrollados y haya más secuencias tan bien construidas, como la de la cena en la que el personaje de Antonio de la Torre (el payaso tonto) cuenta un chiste macabro, o la inmediatamente posterior con una pared de cristal y una equilibrista entre medias de los dos payasos.

Ya hemos citado los problemas económicos del film. Más o menos, en palabras del propio De la Iglesia en un programa de televisión:"Teníamos dinero para traer leones y elefantes al set de rodaje, pero no para que se los llevaran cuando ya no los necesitábamos, de tal forma que teníamos que acabar la jornada de rodaje con un tigre respirándote en la oreja mientras mirabas por el combo" .

Sin duda, uno de los grandes cambios del cine a partir de los 60 es la figura del director-guionista. La teoría del director-autor de los jóvenes franceses de la Nouvelle Vague complicó las cosas (aunque no era lo que pretendieran) y ya nunca más estaría claro quién era el Autor (así, con mayúsculas) de las películas... Pero en fin, otro día hablaré más de este debate que ya adelanto que me parece bastante inútil. El caso es que entre otras cosas, a raíz de esto, empezó a proliferar la figura del director-guionista. A mí me parece estupendo que un director sea también guionista. Pero ahí es donde quiero llegar, al también. Cuando se escribe se es guionista y cuando además se dirige ese guión, se es también director. Pero es muy importante intentar no ser las dos cosas a la vez. Y mucho menos pensar como director cuando escribes, o como guionista cuando diriges. Porque te lías. En mi opinión (un tanto especuladora, lo reconozco), el Álex (De la Iglesia) director pudo volver a transformarse en el Álex guionista una vez supo el presupuesto final con el que contaba el film. Y cambiarlo. El Álex director le podía haber indicado qué secuencias iban a ser demasiado costosas y ayudarle a simplificarlas, sustituirlas, eliminarlas o transformarlas al Álex guionista. Mientras se escribe o se reescribe un guión, es un momento mucho mejor para simplificar, que a la hora de planificar (los planos) y no digamos que en el propio set de rodaje. Por supuesto, cuando hay que apretarse el cinturón (y cuando no, también), el productor (el director de producción) tiene mucho que decir en esa relación director-guionista, sean éstos la misma persona o sean diferentes. De esta forma seguramente también habría habido dinero para llevarse al tigre del set de rodaje cuando ya no le necesitaban. Pero también es cierto que estas cosas, a veces, se comunican o se descubren cuando ya es demasiado tarde, y estoy seguro que Álex de la Iglesia tiene una magnífica explicación para todo esto. En ese también a la hora de ser director-guionista, a menudo hay que hacer hincapié a nuestros alumnos, que como yo mismo, son hijos (a veces sin saberlo) de la teoría del autor del Cine Moderno.

Pero como decía hace un par de párrafos, en la humilde opinión del que escribe (también a la hora de hacer crítica negativa) nada de esto quita para que en Balada Triste de Trompeta haya una serie de momentos brillantes e inolvidables, que hacen que la figura de Álex de la Iglesia forme ya, parte viva (y bien viva, y por muchos años, oiga) de nuestra Historia del Cine.

Y además, ejerce estupendamente de Director de la Academia de Cine.


  Manuel Tejada | Antonio de la Torre | Carolina Bang | Carlos Areces | Álex de la Iglesia | Cine Español | Cine Moderno | Cine Postmoderno | Hitchcock | Fernando Fernán Gómez | José María Forqué | Academia de Cine
 

08.01.2011 13:43:04

Megusta. Bueno, me gusta no: me encanta. Buena iniciativa la del blog de la Escuela!! Además, me habéis recordado la maravillosa escena Matrix de Terele Pávez.

 
 
09.01.2011 11:04:25

Muchas gracias, Andrés! En breve aparecerá tu nombre encima de tu comentario y desaparecerá esa foto de hombre sin rostro, jejeje... Estamous trajandou en ellou!

 
 
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