07.01.2011 18:00:53
El Cine Clásico, por Álvaro Aguilera

Empezar siempre es difícil y hermoso al mismo tiempo.

Difícil porque uno no sabe nunca con qué comenzar ni si lo hará debidamente ni siquiera si tiene mucho sentido. La incertidumbre está ahí, agazapada a la vuelta de la esquina y es una enemiga compleja (...)

Pero empezar también es hermoso, anuncia algo nuevo, un camino inexplororado y cuajado de expectativas.

Yo he hecho trampa.

En primer lugar porque comienzo este blog, que versará sobre Cine Clásico (películas, guiones, anécdotas, actores, etc.), con una película que da sentido al término clásico, una de esas pocas perlas incuestionables y prácticamente incuestionada que ha dejado la historia cinematográfica. Y en segundo lugar porque para mí hablar sobre el Cine Clásico es hablar sobre las películas que más quiero, las que más me han dicho y más me dicen.

Por tanto, muy hermoso pero no muy difícil.

La película es, cómo no, Casablanca. Casi todos la hemos visto (dichosos los que no, porque aún no han pasado por la dulce experiencia de verla por primera vez) y una multitud la amamos. Recuerdo que un director de cine español, cuyo nombre no citaré aquí, dijo en alguna ocasión que él le tenía más amor a Casablanca que a muchos miembros de su familia. Yo no llego a esos extremos, pero casi.

Casablanca no tiene el mejor guión de la historia del cine, ni la mejor dirección ni la mejor interpretación ni los mejores decorados ni la mejor fotografía. Es, en el fondo, una película irregular con multitud de errores, pero que tiene ese no sé qué, que nadie sabe lo que es y que es lo único que importa… o dicho de otro modo, magia.

Tiene también muy buenas intenciones, aroma a libertad, pasión, reivindicación política, melodrama de altos vuelos (no en el sentido canónico) y hasta la Marsellesa. Es muy completa. Es, a falta de una palabra mejor, hermosa.

Recuerdo la primera vez que la vi… Apenas tendría nueve o diez años y lo que más me impresionó fue el rostro de Ingrid Bergman, aquellos primeros planos que resaltaban una belleza antigua y pura. También recuerdo que Humphrey Bogart me dejó de piedra con el cigarrillo, el sombrero y la gabardina. Aún hoy, creo que fumo por él (amplio club ese).

La volví a ver años después (y desde entonces al menos veinte veces), ya con otra mirada, otro empaque, y me siguió impresionando la belleza de la Bergman y la figura de Bogart… y más cosas. Cabe destacar entre ellas lo que a mi juicio son los dos puntos fuertes de Casablanca: ciertas líneas de diálogo espléndidas y un actorcito llamado Claude Rains, que no era otro que el Juan Sin Tierra de otra magnífica película de Michael Curtiz, Robin de los Bosques, que también había visto en mi infancia, esta como medio centenar de veces.

No hablaré más de Claude Rains, porque seguramente escribiré de él aquí como homenaje a los actores secundarios de Hollywood, de entre los que fue tal vez el mejor de los ejemplos. No me puedo resistir, en cambio, a referir algunos de los diálogos más famosos de la película. Con eso termino por hoy. No conviene abusar en la primera entrada, tiempo habrá.

Las líneas que vienen a continuación van dedicadas a mis alumnos y alumnas de guión, que comenzarán con esa disciplina (la del diálogo) en breve. Aprendan y deléitense.

STRASSER: ¿Cuál es su nacionalidad?
RICK: Soy borracho.

RENAULT: Nos sentimos muy honrados. El mayor es uno de los grandes artífices de la reputación del Tercer Reich.
STRASSER: Usted enfatiza lo de "Tercer Reich". ¿Acaso espera otro?
RENAULT: Personalmente, me adaptaré a lo que venga.

YVONNE: ¿Dónde estuviste anoche?
RICK: ¿Anoche? No tengo la menor idea.
YVONNE: Y, ¿qué harás esta noche?
RICK: No hago planes con tanta antelación

RENAULT: Pero, ¿por qué demonios vino a Casablanca?
RICK: Mi salud. Vine a Casablanca a tomar las aguas
RENAULT: ¿Qué aguas? ¿Qué aguas? ¿Las del desierto?
RICK: Bueno, me informaron mal.

ILSA: ¿Nuestro amor no importa?
RICK: Siempre tendremos París. No lo teníamos. Lo habíamos perdido hasta que viniste a Casablanca; pero lo recuperamos anoche.

RENAULT: De todos modos no acabo de entender una cosa: Ilsa es muy bella, es cierto, pero a usted nunca le interesó ninguna mujer.
RICK: ¿Eh! Ella no es ninguna mujer.

RENAULT (después de que Rick dispare mortalmente sobre el mayor Strasser): Han matado al mayor Strasser. Arresten a los sospechosos habituales.

RENAULT: Le echaré de menos, Rick. Es usted la única persona en Casablanca que tiene menos escrúpulos que yo.
RICK: Gracias.

RICK: Louis (Renault), presiento que este es el comienzo de una hermosa amistad.

Y mi preferida de todas:

RICK: Un día así no se olvida. 
ILSA: No. 
RICK: Los alemanes iban de gris y tú ibas vestida de azul.

 

Ahí queda eso.

 


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