16.02.2011 17:47:32
El Cine y el Arte según los Creadores2.0

Game Over, por Albert Martínez Gión

Marzo de 2004. Se estrena en las salas españolas Saw dirigida por James Wan. Febrero de 2011. Llega a la cartelera Saw VII en 3D. Entre una y otra han pasado siete años, la historia ha dado mil vueltas y se ha derramado mucha sangre.

Parece que en esta ocasión a la séptima va la vencida y los creadores de esta saga van a dar por finiquitada la historia de Jigsaw y sus creativas trampas. Antes, por supuesto, hay que acabar de exprimir la taquilla y todo el mundo sabe que al pueblo hay que darle lo que quiere, y si lo que quiere son las tres dimensiones, dicho y hecho.

Efectivamente, este capítulo final se cierra en 3D así que preparaos para las salpicaduras de sangre y para ver volar de todo menos lindos pajaritos (...)

La película empieza dónde justo terminó la anterior y para entender la trama es indispensable conocer algunos de los personajes que se pasearon por los seis capítulos anteriores. Paralelamente a la historia central, el juego macabro se centra esta vez en Bobby, víctima y superviviente de una de las trampas anteriores y reconvertido ahora en una especie de salvador de autoayuda para todas aquellas personas que han sufrido el juego y han logrado salir vivas de él.

La historial central, ésa que ha ido evolucionando a lo largo de la saga y que parece no tener fin, vuelve a girar en torno al detective Hoffman y a Jill (mujer de Jigsaw). La película encierra diversas claves para entender interrogantes que quedaron abiertos en el capítulo seis pero en absoluto se cierra todo completamente. Adelantaré que se agradece alguna sorpresa final aunque en términos generales la trama sea bastante predecible.

A lo largo de toda la saga el espectador-seguidor de Saw ha podido comprobar cómo giro tras giro todo se ha ido enredando más y el recurso de los flasbacks ya se ha convertido en algo agotador. Cierto es que las trampas se han sofisticado cada vez más hasta llegar a convertirse en puras atracciones de feria del parque más macabro y la violencia de los juegos se ha ido incrementando. En esta última dosis tenemos desde cadenas atadas en brazos y mandíbulas, son un clásico, pasando por barras afiladas dispuestas a atravesarlo todo, hasta llegar a una cápsula incendiaria que hará las delicias de los fans. Sorprendido me he quedado con la pervesión de alguna de ellas; es imposible no esbozar una sonrisa burlona e incluso cínica con alguno de los planteos. Lo mejor, sin duda, el juego inicial, una mesa de trabajo con dos hombres amarrados a cada lado, cada uno con su correspondiente sierra y una mujer sostenida arriba que se acerca peligrosamente a otra que puede llegar a partirla por la mitad. Obviamente de ellos dependerá la vida de la chica, el lema “vive o muere” persiste hasta el final. Sin embargo lo genuino del arranque es que se encuentran en el escaparate de una tienda de cualquier centro comercial, bajo la atenta mirada de cientos de personas que horrorizadas asistirán a una carnicería en directo. Esta propuesta es, en mi opinión, lo más original del film y a la vez puede leerse incluso como una crítica a esa sociedad seguidora de los realitys que abogan por la vida en directo y que está acostumbrada a la violencia más bizarra.

De violencia precisamente se ha curtido la saga y la última no podía ser menos. No obstante confío en que no sorprendo a nadie si afirmo que poco queda de aquél baño subterráneo que planteaba un simple aunque macabro tour de force psicológico, (por mucho que las claves del film encierren las respuestas precisamente ahí dónde todo empezó). Este último invento no puede más que añadir nuevos giros de guión y buenas dosis de gore comercial para intentar llenar las salas.

Siempre nos quedará, eso sí, como imagen para la cultura popular, ese icono cinematográfico que es la siniestra marioneta subida a un triciclo. En buena parte encarna la imagen del mal así como el rostro del asesino y perdura en nuestras retinas como la mítica máscara de la saga “Scream” del maestro Wes Craven o el característico guante de uñas de Freddy Krueguer.

Sin embargo, no sólo de violencia se nutre la serie. No podemos olvidar la polémica surgida con su predecesora, los distribuidores de Saw VI vieron como el film se clasificaba X e incluso el propio James Wan, padre de la criatura y productor ejecutivo de toda la serie, comentaba en la prensa hace unos días que no le extrañaba que la cinta hubiera tenido que lidiar con la censura debido a los altos tonos de violencia y reconocía que en la actualidad la película se había convertido en una maldición debido a los prejuicios que propiciaba sobre sus posteriores trabajos.

Por su parte, Patrick Melton guionista de buena parte de las cintas declaraba que han decidido terminar la saga para no acabar en la autoparodia o rozar la comedia ridícula. Es probable que así sea, pero en este mundo de oferta y demanda, el dinero prima y no podemos olvidar que Saw ha recaudado 615 millones de dólares hasta el día de hoy convirtiéndose en la serie de terror más taquillera de la historia del cine.

Mientras tanto habrá que convencerse de que esto ha llegado a su fin y podremos decir alto y claro aquello de GAME OVER.


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